Diario Patria
POLÍTICA

NO ESPERAR NADA QUE NO SEAMOS CAPACES DE HACER



Nota



El pueblo cubano es uno de los que más intensamente sufren en nuestro planeta el mal gobierno, el abuso de poder y la tiranía. Los cubanos son un pueblo noble y alegre que se encuentra en la frontera de la desesperación, harto de soportar miserias y bajezas de un sistema que más que comunismo o socialismo es ya una engrasada máquina de oprimir, humillar, fabricar esclavos y, en algunos casos, de asesinar.

Publicamos hoy un artículo de Dagoberto Valdés, un luchador cubano, honrado, pacífico, católico y cargado de razón, que analiza el drama cubano desde una óptica cristiana y humanista, cargado de decencia intelectual.

Su lectura produce angustia y mucho dolor, pero poca esperanza porque el régimen cubano, viejo y atrofiado por la tiranía, carece de sensibilidad y valores. Es como una piedra dura e inamovible, insensible, inhumana, indigna y enemiga de la libertad, de los derechos y del mismo hombre y la mujer.

Como dice el luchador Dagoberto, el régimen, que ha entrado en fase terminal, “ya no es capaz ni de repartir la miseria”.

Voto en Blanco se siente orgulloso de difundir este artículo, que refleja el sufrimiento de Cuba bajo el socialismo. Es necesario que los ciudadanos del mundo entero (y de una manera especial los españoles) sepan que la vía socialista siempre conduce al infierno.

¡Viva Cuba Libre!




Francisco Rubiales, director de Voto en Blanco, conversando con Fidel en sus tiempos de corresponsal de prensa en Cuba

Francisco Rubiales, director de Voto en Blanco, conversando con Fidel en sus tiempos de corresponsal de prensa en Cuba

De tanta frustración por la ineficiencia del sistema y por haber pensado o “creído” que las soluciones podrían venir del Estado totalitario, hemos perdido la esperanza. Una falsa esperanza que consiste en vivir con la falsa ilusión de que, al controlarlo y ser dueño de todo, el Estado tendría más posibilidades de “resolvernos” la vida. Y la vida misma nos ha decepcionado. Pusimos nuestra esperanza en el lugar equivocado.

De tanto haber aprendido, a la fuerza, a depender de lo que nos van a dar, de lo que traerán, de que va a entrar un barco, de que van a dar lo que vino por donación… no nos hemos percatado de que hemos puesto nuestra vida en manos de quien ha demostrado que no resuelve nada. Aún más, hemos “esperado” y todavía hoy “esperamos”, por las soluciones de un régimen que lo que ha hecho es arrebatarnos, confiscarnos, mutilarnos, a todos los cubanos, la posibilidad de resolver nuestros problemas y necesidades, de hacer nuestra vida, con nuestro propio esfuerzo y creatividad, con libertad y responsabilidad.

En efecto, sin libertad cotidiana, para ser lo que somos, para ejercer todos nuestros derechos, para emprender, para trabajar, para organizarnos, sin acceso a los recursos, sin un salario digno, sin posibilidad de ser dueños reales y de crear nuestro propio capital e inversiones, no podemos ser autónomos, no podemos tomar las riendas de la gestión de nuestras vidas. La esencia del régimen totalitario es esta: hacernos depender totalmente del Estado, es decir de un pequeño grupo que decide cómo vamos a sobrevivir, que nos exige ahorrar sin ganar, que nos pide resistir sin libertad, que nos exige obedecer sin chistar.

De la dependencia del Estado a la dependencia de afuera

Ahora, cuando el Estado totalitario fenece, ahora que hemos entrado en la fase terminal, y todo el mundo sabe, aunque no lo digan, que aquí no habrá ninguna mejoría sin cambios; ahora que el régimen no es capaz de repartir ni la miseria, ellos mismos han redireccionado la dependencia, han intentado y casi lo logran, que todo nos lo resuelvan los dólares que, con el sudor de su frente y con la libertad que fueron a buscar fuera de Cuba, reciben nuestros familiares y amigos en el otro sistema. En una frase, el pretendido y nunca realizado socialismo antes vivió de los demás países socialistas y ahora que han desaparecido aquellos, está viviendo del capitalismo al que siempre condena. Es inmoral.

Un solo ejemplo, muy sensible: Conozco amigos que tienen que hacerse una cirugía en este país y resulta que están a la espera de que su familia de fuera le mande todo lo necesario para la operación, cuya lista que incluye hasta el hilo de sutura, guantes, las gasas y los antibióticos, le fue entregada, como algo normal, para que se lo pidiera a su familia. Es verdad que el enfermo tiene que “resolver”; es verdad que para la salud es necesario hacer lo que sea. Pero… no nos podemos acostumbrar a la calamidad. No nos podemos dejar domesticar en la total dependencia de fuera. Es aquí dentro y ahora donde deberíamos tener todas esas posibilidades. Y eso no se logrará sin el cambio.

No estoy negando la ayuda de nuestras familias. Es de humanos y es de agradecer. Eso es ser fiel a los lazos familiares. Lo que intento compartir es que no debemos acostumbrarnos a vivir dependiendo ni del Estado, ni de los de afuera. El problema de Cuba no lo van a resolver ni este régimen, ni los de afuera. El problema de Cuba es que tiene que cambiar radicalmente, que quiere decir, de raíz, hasta la raíz de lo malo que nos han impuesto vivir. No es esperando por los barcos de petróleo ni por las donaciones de arroz, ni es “condenando enérgicamente” a los demás países mientras dependemos de su dinero.

Los padres fundadores de la nación cubana, con su eticidad y el civismo, verían esto peor que la dominación española en que los cubanos de la Isla no eran independientes como país, pero lo eran personalmente. Lo dijo así uno de esos padres fundadores, el Padre Félix Varela: “desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la naturaleza, (…) Cuba no debe esperar ya nada de España ni de nadie, debe liberarse por sí sola”.

No tenemos esperanza porque la hemos puesto en el mismo Estado que provocó el desastre, o en la huida desesperada dejando atrás a parte de la familia, parte de lo que hemos sido, todas nuestras amistades, todo lo que tenemos, y el hogar nacional donde nacimos, para marcharnos a cualquier lugar donde tendremos libertad, pero seremos siempre extranjeros; solo con la compañía inseparable de la nostalgia, y esa horrible sensación de que hemos perdido la mitad de la vida o la vida entera. Esto es terrible y totalmente injusto.

El pueblo cubano no merece desintegrarse así, ni de ninguna otra forma. Despedazar cualquier nación con el exilio es un crimen abominable. Hacerla trizas con la miseria, también. Nada, nadie, ninguna ideología, ninguna razón humana, puede justificar la agonía por la que los cubanos estamos pasando. Todo debe cambiar. Y no debemos esperar más ni por los rusos, ni por los chinos, ni por los americanos. Solo por nosotros. Somos nosotros, los cubanos, los de la Isla y los de la Diáspora, los que debemos cambiarlo. Y cambiarlo todo civilizadamente y en paz.

Propuestas

La primera propuesta es que debemos tomar conciencia firme de que Cuba debe y tiene que cambiar estructuralmente si no quiere que la actual agonía termine en violencia o en caos. La fase terminal de un sistema no se resuelve con “curitas” y “mercurocromo”, que tampoco hay. Es decir, no se resuelve posponiendo los cambios sistémicos. Posponer es morir.
Una vez que nos hemos convencido de que el cambio es inevitable y urgente, entonces debemos convencernos de que la verdadera solución no está ni en el Estado totalitario, ni en la dependencia parasitaria de las ayudas de fuera. No contribuyamos a la vergüenza de pensar y esperar que la solución vendrá de fuera. Eso pospone, nos resta fuerza interior, avergüenza.
Y una vez que nos convenzamos de que el cambio es irremediable; cuando nos convenzamos de que no debemos esperar más que venga de fuera; una vez que nos convenzamos de que todo depende de lo que seamos capaces de hacer los cubanos, entonces debemos comenzar a pensar y preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo?
No importa lo pequeño o insignificante que consideremos que sea lo que podamos hacer por nosotros mismos, peor es quedarse a esperar una salida que depende de los vaivenes y juegos políticos de países poderosos, o a esperar que otros hagan “algo”, o a esperar la muerte inútil y vacía. Peor es quedarse sin sentido y sin proyecto de vida. Peor es vegetar. Ya sea que vivamos o sea que muramos, es necesario darle sentido y contenido a nuestras vidas y a nuestras muertes. No hay sacrificio en vano.
Es necesario creer en la fuerza de lo pequeño, en la fecundidad de la semilla, en los pequeños pasos, en el gesto, en la palabra, en la conciencia crítica, en aprender a decir que no, en ayudar a los demás a pensar, a dar sentido a sus vidas: a creer en ellos mismos, a creer en los demás, a creer en Dios.
Con todo mi respeto hacia mis hermanos y amigos ateos y agnósticos, comparto mi experiencia personal como un pequeño testimonio: creer en Dios me ha ayudado a creer en mí mismo, a creer en el mejoramiento humano, propio y de los demás. Tener fe ha dado sentido, dirección y proyecto a mi vida. Tener fe y doblar las rodillas solamente ante Dios, me ha permitido mantenerme erguido, a pesar de mi fragilidad, sin doblar la rodilla ante ningún hombre o sistema. Nunca es más digno un hombre que cuando solo dobla su rodilla ante Dios para que Él le dé la fuerza para no doblarla ante los poderosos, para no doblarla ante la adversidad. Para mantener erguida la esperanza.

Dagoberto Valdés


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El voto en blanco es una bofetada democrática a los poderes políticos ineptos y expresa la protesta ciudadana en las urnas cuando padece gobiernos insoportables, injustos y corruptos. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Conscientes del riesgo que representaría un voto en blanco masivo, los gestores de las actuales democracias no lo valoran, ni lo contabilizan, ni le otorgan plasmación alguna en las estructuras del poder. El voto en blanco es una censura casi inútil que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora abraza dos objetivos principales: Valorar el peso del voto en blanco en las democracias avanzadas y permitir a los ciudadanos libres ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis.


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Francisco Rubiales Moreno



Francisco Rubiales Moreno

1948, Villamartín (Cádiz). Doctor en Periodismo, ha sido corresponsal de guerra (Ramadam 1973, Nicaragua 1979 y El Salvador 1980), director de las delegaciones de la Agencia EFE en Cuba, Centroamérica e Italia, así como director de Comunicación de Expo’92. Autor de los libros ‘China, nueva cultura’, ‘El debate andaluz’, ‘Democracia secuestrada’, ‘Políticos, los nuevos amos’, ‘Periodistas sometidos’, ‘Las revelaciones de Onakra, el escriba de Dios’ y ‘Hienas y buitres, periodismo y relaciones…

https://www.votoenblanco.com/docs/hienasybuitres/index.html

HIENAS Y BUITRES. PERIODISMO Y RELACIONES PERVERTIDAS CON EL PODER

Hienas y buitres es un libro escrito para despertar y movilizar las conciencias dormidas e intoxicadas desde el poder. Leerlo representa un vuelo rasante por encima de los secretos de la comunicación moderna y de los recursos y trucos que utiliza el poder para ejercer el dominio.

Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías.

Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo.

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https://www.votoenblanco.com/docs/democraciasevera/index.html

DEMOCRACIA SEVERA. MÁS ALLÁ DE LA INDIGNACIÓN

Lo que hoy llamamos “democracia” es un triste remedo de lo que fue ese sistema en sus orígenes. Los políticos han aprendido a violarla y la han desnaturalizado y desarmado. “Democracia Severa, mas allá de la indignación” (Tecnos 2015), de Francisco Rubiales Moreno y Juan Jesús Mora Molina, es un libro que denuncia la degradación de la democracia y señala las reformas que el sistema necesita para que sea justo y decente y para que los políticos estén bajo control.
A la democracia le faltan piezas de gran importancia: exigencias éticas, controles a los políticos, que deben ser examinados, psiquica y moralmente, por comisiones independientes, auténtica separación de los poderes y otorgar un papel preponderante a la sociedad civil y al ciudadano, que deben influir y, sobre todo, supervisar la labor de los gobernantes, pudiendo, incluso, destituirlos. La impunidad debe acabar, como también la tolerancia frente a la corrupción y esos cheques en blanco que permiten a los políticos gobernar como les da la gana, ignorando la opinión de los ciudadanos, que son sus jefes y los soberanos del sistema.
Democracia Severa, que ya está en las librerías, aporta lucidez, libertad y solvencia ciudadana. Es una reflexión de denuncia que señala los puntos débiles de nuestro sistema y ayuda a la regeneración y a construir un mundo mejor.

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Las revelaciones de Onakra el escriba de Dios

Este libro, publicado por Francisco Rubiales Moreno, Las Revelaciones de Onakra, el escriba de Dios, no es, como los tres anteriores del mismo autor (Democracia Secuestrada, Políticos, los Nuevos Amos y Periodistas sometidos), un ensayo de pensamiento político, sino una original narración que recoge misteriosas revelaciones sobre la llegada de los primeros ángeles a la Tierra, sus relaciones con las especies vivientes del planeta, el nacimiento de la inteligencia humana y el inicio de esa lucha a muerte entre el bien y el mal que domina la existencia humana, desde el principio hasta el final de los tiempos.

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Periodistas sometidos. Los perros del poder

Periodistas Sometidos. Los perros del poder (Editorial Almuzara, 2009), el último libro publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.

Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con Democracia Secuestrada (Almuzara 2005) y continuó con Políticos, los nuevos amos (Almuzara 2007).

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Políticos, los nuevos amos

Políticos, los nuevos amos es el nuevo libro de Francisco Rubiales, publicado tras el éxito de Democracia secuestrada.

Como afirma el ex ministro Manuel Pimentel en el Prólogo,”Políticos, los nuevos amos afronta el problema de la degradación del poder con extraordinaria valentía, claridad y profundidad”.
Pimentel, que recomienda la lectura del libro a los presidentes, ministros, altos cargos políticos, militantes y a cualquier ciudadano inquieto y preocupado por la democracia, lo define como un libro “duro, libre, alejado de lo políticamente correcto, capaz de provocar reflexiones y golpes de conciencia muy dolorosos”.
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Democracia Secuestrada

La rebelión ya ha comenzado. Los ciudadanos quieren regresar del exilio y revitalizar una democracia que está postrada y secuestrada. El ciudadano será de nuevo el protagonista en una democracia auténtica y regenerada. El ser humano está dispuesto a construir a cualquier precio la catedral del futuro. Hay una fuerza desconocida que le impulsa a hacerlo, a pesar de sus cobardías, dudas y fracasos Pero, hasta conseguirlo, tendrá que atravesar desiertos y desfiladeros poblados de peligros y de alimañas dispuestas a defender con sangre y fuego sus privilegios.

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Una información de Voto en Blanco

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