Diario Patria
MEMORIA DEL TEORRISMO

El Rey llama a la unidad democrática para mantener vivo el ‘espíritu de Ermua’


El Rey defendió ayer la unidad entre los demócratas para hacer frente al terrorismo en el homenaje a todas las víctimas celebrado en el polideportivo de Ermua, en el 25 aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, un acto marcado por un profundo sentido institucional no exento de emotividad que, admitió, «marcó nuestra vida democrática». «El recuerdo de Miguel Ángel Blanco debe seguir vivo para que también siga vivo el valiosísimo significado de aquellos días, es de justicia», afirmó.

En el evento, rodeado de una gran expectación y de fuertes medidas de seguridad, participaron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el lehendakari Iñigo Urkullu; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; el alcalde de la localidad, el socialista Juan Carlos Abascal; la hermana de Miguel Ángel Blanco, Marimar, que intervino en nombre de la familia; el líder de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo; así como consejeros del Gobierno Vasco, el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria; representantes de todos los partidos, salvo EH Bildu y Vox; y diferentes voces de la sociedad civil. También estuvo presente el delegado del Gobierno en el País Vasco, Denis Itxaso, y no acudieron representantes de la AVT y del colectivo Dignidad y Justicia.

«Cuando ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco nació un espíritu que trascendió sus límites, se extendió por toda España y fue determinante y decisivo en nuestra historia de lucha contra el terrorismo», afirmó el monarca. De hecho, hizo un minucioso repaso de las horas dramáticas comprendidas entre el secuestro y el asesinato y evocó aquella reacción social que consideró «un punto de inflexión» en la estrategia contra la violencia, con las numerosas vigilias organizadas en toda España para exigir su liberación y para pedir a ETA que no le matara, y, después, con la gigantesca conmoción que provocó la noticia del crimen. «Yo tenía entonces 29 años, la misma edad que Miguel Ángel Blanco», indicó tras excusar la ausencia de la reina Letizia, que tenía previsto acudir a Ermua.

«El recuerdo de Miguel Ángel Blanco debe ser vivo para que siga vivo el valiosísimo significado de esos días», dijo Felipe VI

Felipe VI ensalzó el ‘espíritu de Ermua’ al recordar las potentes movilizaciones de aquellos días y poner en valor su impacto social. «Los asesinos no lo dudaron», dijo en referencia al crimen, «no tuvieron ni compasión ni piedad ni dignidad, solo crueldad, vileza y frialdad», manifestó. También recordó el «gesto inédito» de los manifestantes en San Sebastián al abrazarse a los ertzainas que se descubrían el rostro tras conocerse el asesinato.

Gritos contra Sánchez

Durante su intervención, el Rey elogió la reacción ciudadana que se produjo tras el crimen. Puso en valor aquellas movilizaciones, reiteró que fueron decisivas en romper la espiral de la indiferencia y destacó la unidad que se fraguó en torno al ‘espíritu de Ermua’. «Esa unidad proporcionó una seguridad que nunca habíamos sentido, alejando el miedo que había estado presente en nuestro entorno durante tantos años», resaltó.

Felipe VI tuvo palabras de empatía hacia las víctimas del terrorismo «que dignifican nuestra democracia. Su dolor y el de sus familias nos importa y nos concierne, por eso merecen permanentemente nuestro respeto y nuestra máxima consideración», aseveró.

El Rey había sido recibido previamente a la entrada del polideportivo con un aurresku de honor. A poca distancia un grupo de personas –que portaban una pancarta con el lema: ‘Felipe VI une’– corearon constantemente vivas al Rey, a España, a la Constitución, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, a la Ertzaintza, a la libertad, al País Vasco y a la princesa Leonor. También en ese momento una persona del público lanzó un grito contra Pedro Sánchez, que aún no había llegado al lugar.

25 AÑOS SIN MIGUEL ÁNGEL BLANCO

Durante la ofrenda floral posterior a las intervenciones, el grupo de personas que gritaba «viva el Rey», y que portaba algunas banderas de España de diferente tamaño, abucheó en diversas ocasiones al presidente del Gobierno y, en menor medida, al lehendakari Urkullu. Uno de los gritos fue «socialismo sí, sanchismo no».

Bálsamo

No obstante, pese a estos incidentes, la jornada se desarrolló con normalidad y entre los organizadores se respiraba una sensación de alivio una vez terminado el evento. La intervención de Felipe VI ejerció de bálsamo ante el ambiente de confrontación política de los últimos días. De víspera la propia Marimar Blanco dirigió un emplazamiento solemne a Sánchez para que rompiera los acuerdos con EH Bildu.

El discurso de la diputada del PP y hermana de Miguel Ángel disipó las dudas al rebajar su beligerancia y amoldarse a un perfil más institucional, aunque con alusiones implícitas al papel de los gobiernos en la defensa de la memoria democrática que no pasaron desapercibidas. El acto estuvo medido al milímetro, con intervenciones muy encapsuladas, tanto en los movimientos como en el tiempo. De hecho, ni siquiera el Rey se acercó al público que le vitoreaba, aunque sí les saludó desde lejos.

Marimar Blanco rebajó el perfil de dureza contra Sánchez en un discurso crítico pero de fuertetono institucional

El acto había comenzado con una presentación por parte de la periodista de ETB Ana Aizpiri –hermana de Sebastián Aizpiri, empresario eibarrés asesinado por ETA– de un vídeo con la historia de la organización terrorista, así como diferentes intervenciones de víctimas del terrorismo. De hecho, el Ayuntamiento de Ermua había organizado el acto también dirigido a la memoria de Sotero Mazo, la primera víctima de ETA en los años 80 en este municipio vizcaíno, que hoy tiene cerca de 15.000 habitantes.

La iniciativa sirvió también para poner de relieve un inusual tratamiento institucional al jefe de la oposición. De hecho, Alberto Núñez Feijóo aguardó con el resto de autoridades la llegada del lehendakari Urkullu –con el que luego departió distendidamente– y del Rey, y posó junto a toda la delegación institucional a la salida del polideportivo una vez que llegó Felipe VI. También estuvieron el exlehendakari Patxi López así como la corporación de Ermua que vivió en primer plano aquel julio de 1997, con su exalcalde, Carlos Totorika, a la cabeza.

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