Diario Patria
MEMORIA DEL TEORRISMO

Beatriz Artolazabal | Consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales: «Leo expedientes de presos de ETA que piden el tercer grado y siento dolor, pero debo cumplir la ley»


Recién llegada de un paréntesis vacacional, aunque su departamento no le permite desconectar del todo porque, dice, «trabajamos con personas y para personas y siempre tenemos que estar alerta», Beatriz Artolazabal repasa la actualidad. En el ámbito de la política penitenciaria, la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales confirma que desde octubre han autorizado 449 terceros grados, 25 de ellos a reclusos de ETA. Reconoce que cuando lee los expedientes de estos últimos para analizar si deben progresar, le «provoca dolor». «Me hace daño emocionalmente porque estas personas han generado mucho dolor a las víctimas y a la sociedad, pero me tengo que abstraer porque mi obligación es cumplir la ley».

–¿Qué ocurre en Euskadi para que sigan produciéndose todavía hoy, y en plenas fiestas, agresiones a ertzainas o casos como el del hijo de Carlos Iturgaiz?

–Quiero denunciar estos actos incívicos que por pensar diferente o por pertenecer a un cuerpo policial puedan coartar tu libertad. Es lamentable e inaceptable que todavía se estén dando estas situaciones en Euskadi y necesitamos seguir trabajando para consolidar esa convivencia que todavía es frágil, aunque hemos mejorado en los últimos años.

–EH Bildu ha vuelto a no condenar este tipo de actos…

–Nada justifica esas actitudes. A la izquierda abertzale le queda mucho camino por recorrer, está en ese bucle dando vueltas a lo que tiene que ser la palabra ‘condena’ y tienen que romper de una vez por todas con ese pasado que les está lastrando el futuro.

–¿Comparte la reclamación judicial que ha hecho la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia para que diez exjefes de ETA sean investigados por «las expulsiones forzadas» por ETA de miles de personas?

–Es necesario clarificar todos los delitos que se produjeron para resarcir el dolor que tienen las víctimas. Ellas están en el centro de nuestras actuaciones. Hemos trabajado de una forma importante con las asociaciones de víctimas. Hemos reconocido el dolor que ETA causó a numerosos colectivos de personas, en breve presentaremos el informe que tiene que ver con la injusticia padecida por los funcionarios de prisiones en la comunidad autónoma entre 1960 y 2011, y deberíamos hacer una reflexión sobre las personas que tuvieron que salir de Euskadi. Esa reflexión está pendiente.

Las víctimas

«En breve presentaremos un informe sobre la injusticia padecida por los funcionarios de prisiones entre 1960 y 2011»

–El PP ha pedido al Gobierno Vasco «un resarcimiento moral». ¿Piensan en algo así?

–Por supuesto que todas las víctimas tienen toda nuestra solidaridad, las que tuvieron la desgracia de perder a sus seres queridos, las que sufrieron la injusticia de tener que soportar el yugo de la amenaza permanente de una extorsión económica y los que se tuvieron que marchar para buscar una vida mejor. El resarcimiento moral lo tienen desde el minuto uno por parte de este Gobierno, y tendremos que trabajar y ver en el Consejo de Participación de Víctimas del Terrorismo la forma más idónea para llevarlo adelante.

–En poco más de un mes se cumplirá un año de la transferencia de Prisiones. ¿Puede adelantar un balance?

–Es una competencia sensible y presenta dificultades en la gestión, pero en estos diez primeros meses hemos hecho muchas cosas, que se han materializado en el bienestar de los internos y de los funcionarios de Prisiones. Eso no es óbice para que estemos en permanente evaluación y revisión porque tenemos un camino muy largo para ir desarrollando el modelo penitenciario vasco.

–Le han criticado que «quisieron coger la transferencia demasiado rápido y no estaban preparados». ¿Qué tiene que decir?

–Claro que estamos preparados. La transferencia tiene una serie de condicionantes que no podemos obviar. Una tiene que ver con las infraestructuras de los centros penitenciarios, que excepto Araba están en una situación bastante complicada, y también tenemos que ver los recursos humanos. Asumimos la competencia sabiendo cuáles eran las condiciones, los problemas y nuestra hoja de ruta. Hay un 20% de vacantes en los centros penitenciarios vascos, similar a la que se da en otras prisiones del Estado. Hemos intentado llegar a acuerdos con las fuerzas sindicales para ir paliando la situación.

Expulsiones forzadas por ETA

«Vamos a trabajar en el Consejo de Participación de Víctimas el modo más idóneo para resarcir a los que se tuvieron que ir»

–Se va a activar una bolsa de empleo con 60 plazas. ¿Tiene fecha concreta el plazo de solicitudes?

–El 29 de agosto se abre el plazo para presentar candidaturas. Ese día se publicarán las bases en el BOPV. Mientras, trabajamos en la creación de los cuerpos y escalas dentro de lo que es la Función Pública, que esperemos que esté para finales de año, y después llevaremos adelante la creación de la relación de puestos de trabajo y a continuación se convocará una OPE.

–¿Se les va a exigir un determinado perfil de euskera?

–El euskera será una de las herramientas de los funcionarios a la hora de trabajar con los internos. Lo vamos a hacer de una forma progresiva y trabajando con los sindicatos, sin ningún tipo de imposición. Iremos poco a poco. No quiero ni me gustaría que fuera un arma arrojadiza en el trabajo de las prisiones vascas. El euskera se barema como mérito en función del nivel acreditado: Perfil B1 supone 1 punto, B2 son 2 puntos, C1 son 3 puntos y C2, 4 puntos.

–¿El incidente de Basauri tuvo que ver con la falta de personal?

–Yo no lo asociaría a esa situación. Se actuó con gran profesionalidad por parte de los funcionarios de Prisiones y con gran celeridad, evitando circunstancias mayores. Alabo su trabajo. Es cierto que necesitamos tiempo y arrimar el hombro y en ocasiones creo que se están haciendo acusaciones injustas, muy injustas, que sabíamos que se iban a producir, que en ocasiones son mentiras y que no tienen que despistarnos a la hora de seguir trabajando. Tenemos un modelo claro, no existe ningún caos en los centros ni incapacidad por parte del Gobierno.

–¿Cuántos presos de ETA hay ya en Euskadi?

–La foto de un centro penitenciario varía día a día. A 17 de agosto eran 106 en segundo y tercer grado o en libertad condicional que han llegado paulatinamente. Son alrededor de un 10% de un total de 1.126 presos y presas en las cárceles vascas. El 1 de octubre había 68 presos de ETA, de los que algunos han salido en libertad. Hemos concedido 449 terceros grados, de los que 25, alrededor de un 5%, tienen que ver con reclusos de ETA. Lo que estamos haciendo no es una prebenda, es el cumplimiento de la ley. Y la Constitución española tiene un objetivo, que es la resocialización de las personas privadas de libertad después de que hayan cumplido la condena. Pero malamente estaríamos haciendo nuestro trabajo si los presos no progresaran de grado.

–Entre los requisitos que se les pide para progresar a tercer grado está el de pedir perdón a sus víctimas a través de un escrito…

–Manifiestan su perdón, de alguna forma, individualizadamente, en una serie de documentos extensos. Son conscientes del daño que han hecho. Son cartas en las que se ve que sí que demuestran que reconocen que se confundieron a la hora de optar por la violencia.

–¿Son creíbles?

–Sí. Las que he leído sí reconocen que no tenían que haber hecho lo que hicieron. Pero no solo es la carta lo que nos va a demostrar si ha habido ese arrepentimiento o si de verdad creen que lo que hicieron estuvo mal. Es un proceso largo. Son personas que llevan muchos años condenadas y el tiempo les hace reflexionar sobre sus acciones.

Prisiones

«Se están haciendo acusaciones muy injustas. No existe ningún caos en los centros ni incapacidad por parte del Gobierno»

–Lierni Armendariz, que participó en el asesinato de Ernest Lluch, por ejemplo, es uno de los últimos terceros grados. ¿Ella también cree que lo que hizo estuvo mal?

–Lo que entiendo es que en base a los criterios técnicos e individualizados, teniendo en cuenta todas las evidencias que hay en relación a su trayectoria en la cárcel demuestra que está preparada para poder optar al tercer grado.

–¿En Navidad estarán todos los presos de ETA en Euskadi?

–No es una competencia nuestra, corresponderá al Gobierno español decidir los traslados que se van a ir produciendo a lo largo de estos próximos meses. Lo que sí le he pedido es que necesito una información previa para poder ir acondicionando los recursos que tenemos en los centros penitenciarios para acoger de una forma adecuada a todas las personas que trasladen y poder reorganizar los centros. Porque no solo se trasladan los de ETA.

–¿Se ha cruzado en la calle en alguna ocasión la mirada con algún expreso de ETA de amplio historial y le ha producido una especie de pellizco moral en su interior?

–Como responsable político, cuando analizo los expedientes de los presos de ETA que se nos proponen para las progresiones de grado, cuando leo esos expedientes, me provoca dolor y me hace daño emocionalmente porque han generado mucho dolor a las víctimas y a la sociedad, pero me tengo que abstraer porque mi obligación es el cumplimiento de la ley. Es lo que estamos haciendo con gran responsabilidad y sacrificio por parte de las personas que conforman el equipo, y siendo injustamente tratados a veces. Llega un punto que parece que estamos intentando medir quién tiene más empatía con las víctimas o quién las defiende más y desde luego en esa carrera no voy a entrar. Tengo mucho respeto a las víctimas, siempre que me he reunido con ellas me dan lecciones de vida, son muy generosas y son las primeras dispuestas a continuar adelante para seguir viviendo y construyendo, y para que no vuelva a pasar.

Encuentros restaurativos

«Habrá varios modelos, pueden ser círculos de víctimas que hablen con victimarios o entrevistas individualizadas»

–¿Ha crecido el número de reclusos de ETA que trabajan contratados por Aukerak, la agencia vasca de reinserción social?

–Me parece que es una buena noticia que los presos de ETA se integren en los talleres y el trabajo penitenciario porque eso implica la aceptación de la legalidad penitenciara, cosa que hasta ahora rechazaban y que les estaba impidiendo progresar en grado. Una tercera parte de los 1.126 internos de las cárceles vascas, alrededor de 481, están trabajando en los talleres de Aukerak. De los 106 de ETA alrededor de un 30%, más de 30 presos, están trabajando en talleres de servicios –alimentación, cocina, panadería, economato, mantenimiento, lavandería, subalterno, socio-sanitario o biblioteca– o en los de producción para empresas privadas, con las que Aukerak tiene acuerdos.

–Se ha iniciado el proceso para llevar a cabo encuentros restaurativos entre presos y víctimas. ¿Se van a producir ya los primeros cara a cara?

–Vamos a intensificar los trabajos en septiembre, pero el cara a cara es el final de un largo proceso. Estamos trabajando con las personas que van a facilitar la mediación. Habrá diferentes modelos, puede haber círculos de víctimas que hablen con diferentes victimarios, puede haber entrevistas individualizadas, no tienen que ser como en el caso de Maixabel, eso es una opción, es una parte, y creo que además es muy productiva y beneficia a ambos.

–¿Pero este año se hará alguno?

–No lo sé. Si hay un proceso restaurativo que necesita solo dos meses, igual a finales de año se produce, si están preparados.

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