Diario Patria
CASA REAL

ha conseguido que le ‘permitan’ asistir al acto en el Congreso


  1. Jura de Leonor
  2. Asistencia obligada
  3. Ocupará un lugar especial
  4. Un regreso más “institucional”
  5. No hay motivo para que se le vete
  6. 40 aniversario de la Constitución
  7. Un fallo
  8. Juan Carlos I exteriorizó el malestar
Rey emérito Juan Carlos I llega al club nautico de Sanxenxo para participar en la regata del domingo – a bordo del Bribón, participando en la regata del domingo

La visita que estos días realiza a Sanxenxo (Pontevedra) el rey emérito es la segunda desde que, en agosto de 2020, salió de España rumbo a Abu Dabi, pero no la última. Si se cumplen sus deseos, en los próximos meses regresará al menos en un par de ocasiones más a la localidad gallega.

El objetivo de Juan Carlos I con la visita a Sanxenxo, explican fuentes de su entorno, no es solo pasar unos días en compañía de sus amigos y practicar el deporte de la vela, al que es muy aficionado, sino sobre todo entrenarse para competir en el campeonato del mundo de la clase 6mR, que se celebra entre el 31 de agosto y el 8 de septiembre en la isla británica de Wight.

Jura de Leonor

Dos meses después, el 31 de octubre, su nieta, la princesa Leonor, cumplirá 18 años, y deberá prestar juramento de la Constitución ante las Cortes Generales al alcanzar la mayoría de edad, según recoge el artículo 61.2 de la Carta Magna.

A pesar de que aún quedan seis meses para la celebración de ese magno acto, Confidencial Digital ha podido confirmar que don Juan Carlos ya ha logrado de Zarzuela y Moncloa que le ‘permitan’ asistir a la ceremonia en el Congreso de los Diputados, junto a Felipe VI y la reina Letizia, y con doña Sofía.

Asistencia obligada

Según fuentes próximas a Juan Carlos I, el ex jefe del Estado ha defendido con cierta contundencia que debe estar presente en el juramento de Leonor porque es rey emérito, seguirá siendo rey hasta el final, y porque considera que su presencia está más que justificada, tratándose de un acto dinástico tan relevante, en el que la princesa consolida legalmente su condición de heredera al Trono.

Además de esgrimir el papel decisivo que desempeñó en la reinstauración de la monarquía en España, ha puesto sobre la mesa que su padre, y abuelo de Felipe VI, don Juan de Borbón, acudió al Congreso de los Diputados el 30 de enero de 1986 para presenciar el juramento del entonces Príncipe de Asturias.

Ocupará un lugar especial

Fuentes oficiales explican que la Casa Real, junto con el Congreso de los Diputados, establece la lista de invitados que pueden acudir a ese acto, y que no existe ningún criterio protocolario en el que poder ampararse para justificar la presencia o la ausencia del rey emérito. Se trata, por tanto, de una decisión de la Jefatura del Estado en coordinación con la Presidencia de las Cortes.

Esas fuentes añaden que Zarzuela y el Congreso tendrán también la última palabra sobre cuál será la ubicación física que corresponda a don Juan Carlos. 

En principio, explican, sería un invitado más, que no tendrá ninguna función en ese acto por lo que no ocuparía un lugar en la tribuna de presidencia, pero si es previsible que se habilite sí un lugar especial, en atención a su categoría de ex jefe del Estado.

Un regreso más “institucional”

Desde el entorno de Juan Carlos I alegan que el evento de la jura se ciñe escrupulosamente a los términos acordados en la carta que envió a su hijo, el rey Felipe VI, en marzo de 2022, tras el archivo de las investigaciones sobre su patrimonio abiertas por la Fiscalía del Tribunal Supremo.

Recuerdan que en la misiva se comprometió a mantener su “residencia permanente” en Abu Dabi, pero trasladó que viajaría “con frecuencia” a España y que, cuando lo hiciera, se alojaría “en ámbitos de carácter privado”.

Destacan, además, que el año pasado, tras la reunión con Felipe VI en Zarzuela, a don Juan Carlos se le trasladó que sus visitas debían tener un formato muy distinto al desarrollado en Sanxenxo.

Más en concreto, se le planteó que cualquier exposición mediática de futuro tendría que ser “institucional”, en un ambiente “más familiar”, y a ser posible junto a la reina Sofía. Eso se aplicaría en el caso de la jura de la Constitución por Leonor.

El Rey emérito Juan Carlos I a su salida de Madrid con dirección Abu Dabi tras su visita a España.
El Rey emérito Juan Carlos I a su salida de Madrid con dirección Abu Dabi tras su visita a España.

No hay motivo para que se le vete

Felipe VI defiende desde hace tiempo, y así lo dijo expresamente a Pedro Sánchez cuando el presidente se pronunció hace unos meses en contra de un viaje a España desde Abu Dabi, que su padre “no ha sido condenado”, y que le han reconocido la inmunidad en el Reino Unido. Por tanto, no hay motivo para que se le vete su presencia en el país.

Se tiene en cuenta que, con ocasión de los funerales de Isabel II y los de Constantino de Grecia, el rey emérito ya coincidió con Felipe VI y doña Letizia, y hasta compartió con ellos banco en la abadía de Westminster, en Londres. En línea, insisten los amigos de don Juan Carlos, con esas apariciones más institucionales y discretas que le pide La Zarzuela.

40 aniversario de la Constitución

Hay que recordar que, en diciembre de 2018, el rey emérito estuvo presente junto a su hijo, Felipe VI, en la ceremonia del 40º aniversario de la Constitución organizada por las Cortes, y ocupó allí una posición preferente en el hemiciclo del Congreso.

Se sentó al pie de la tribuna, junto a los ex presidentes del Gobierno (Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy) y con los tres ponentes de la Constitución vivos (Miquel Roca Junyent, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca). Desde el estrado, Felipe VI pronunció un discurso en el que incidió en el revulsivo en todos los ámbitos que ha supuesto la Constitución para España.

Un fallo

La Casa del Rey subsanó así el error que había cometido el año anterior, en 2017, con motivo de la conmemoración del aniversario de las primeras elecciones democráticas, cuando Juan Carlos I, figura clave del advenimiento de la democracia, se vio orillado del acto solemne celebrado en el Congreso.

La Zarzuela justificó esa ausencia en el formato elegido, y en que el protocolo impedía su participación en una posición tan destacada como la de Felipe VI, algo que, sin embargo, habría sido posible, aseguraron, si el acto se hubiese celebrado en el salón de los Pasos Perdidos. Fuentes del Congreso de los Diputados, en cambio, se desmarcaron de esta exigencia.

Según se afirmó después desde la Casa del Rey, el monarca intentó convencer a su padre el día antes para que asistiera, posibilidad que don Juan Carlos declinó: “No me veo ahí”.

Juan Carlos I exteriorizó el malestar

Sin embargo, en la mañana de aquel 28 de junio, mientras se celebraba la sesión solemne en la Cámara Baja y Felipe VI defendía que el nombre de Juan Carlos I “en la historia no podrá nunca desligarse de la palabra democracia”, el rey emérito exteriorizó su malestar, al constatar que su ausencia en un homenaje al tránsito a la democracia que él había allanado lo borraba del acontecimiento histórico. Realizó comentarios de queja a distintos amigos y periodistas, que trascendieron públicamente.

El episodio destapó la incomodidad que sentía don Juan Carlos por el alejamiento que le imponía La Zarzuela desde la abdicación. Ese día, mostró su malestar a alguno de sus amigos apoyado en el argumento de que, con su ausencia, “se había excluido al conductor del camión de la Transición”.

Aquella reacción provocó turbulencias que la Corona no deseaba repetir, y que se calmaron al año siguiente con la presencia en el aniversario de la Constitución.

Rey emérito Juan Carlos I en el club náutico de Sanxenxo.
Rey emérito Juan Carlos I en el club náutico de Sanxenxo.

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